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POR QUÉ DEBES DEJAR DE FUMAR

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09 Nov AVANTIS SALUD | POR QUÉ DEBES DEJAR DE FUMAR

Cuando hasta la propia caja de tabaco advierte con letras grandes y gruesas que «FUMAR MATA», es para detenerse y reflexionar sobre ello.

Como enfermera tengo la tendencia natural de transmitir conocimientos que fomenten un modelo de conducta que ayude a mantener una buena salud, y es esta circunstancia la que me ha animado a escribir acerca de los perjuicios del tabaco.

Se estima que aproximadamente seis millones de personas mueren cada año en el mundo a consecuencia del tabaquismo. Fumar supone una pérdida de dinero a muchos niveles, pero lo más importante es que seamos conscientes de las afecciones que ocasiona al fumador y a los que se encuentran cerca. Como ejemplo citaré las más comunes:

La piel envejece antes y cicatriza con más lentitud, teniendo serios problemas de regeneración; el pelo y las uñas se vuelven frágiles; aumentan las caries por pérdida de esmalte y las encías se enferman, favoreciendo el mal aliento y la caída de piezas dentales; se dan problemas de digestión y aumenta el riesgo de úlceras gástricas, además de empeorar en caso de ya tenerlas; disminuye la percepción del sabor, el olor y puede causar pérdida de visión; asciende notablemente el riesgo de padecer cualquier tipo de cáncer (labio, lengua, garganta, laringe, esófago, pulmón, páncreas, riñón, vejiga, colón…); aumenta el gasto cardiaco y la tensión arterial, tentando la aparición de accidentes cerebro vasculares o infartos agudos de miocardio; aparece fatiga e intolerancia al ejercicio y, así, podríamos seguir con un largo etcétera.

 
Por suerte, el cuerpo es tan extraordinario que se repara a sí mismo. Cuando dejas el tabaco, a medida que va pasando el tiempo, los niveles de tensión arterial prosperan. El monóxido de carbono en sangre disminuye notablemente en un día y el del oxígeno aumenta por lo que la actividad se tolera mejor y las probabilidades de infarto cardiaco se reducen. En tan sólo siete días, los restos de nicotina desaparecen del organismo. En el periodo de un mes los buenos resultados evolucionan, recuperando el gusto y el olfato, además de lucir una piel más tersa y sana. La posibilidad de padecer enfermedades respiratorias o coronarias se aminoran a la mitad en un año. El riesgo de cáncer de pulmón desciende progresivamente tras cinco años de dejar el tabaco y a partir de los diez, las probabilidades de tener alguna enfermedad vascular serán las mismas que las de cualquier persona no fumadora.

 

¿Aún no lo has dejado?… Piensa que un cuerpo enfermo debilita tu espíritu.

 

Andrea Martín Martín, enfermera colaboradora.