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EL ICTUS: SEÑALES QUE PODRÍAN SALVARTE LA VIDA

ICTUS

26 Ago AVANTIS SALUD | EL ICTUS: SEÑALES QUE PODRÍAN SALVARTE LA VIDA

El ictus, también llamado accidente cerebrovascular (ACV), es una patología que aparece de forma repentina y afecta a los vasos que irrigan el cerebro, quedando un área del mismo interrumpida según el tipo que se sufra. Puede ocasionarse por infarto cerebral (ictus de tipo isquémico) o por rotura de un vaso sanguíneo (ictus de tipo hemorrágico), y, por consiguiente, estaríamos hablando de una lesión que puede causarnos la muerte en cuestión de minutos ya que el oxígeno necesario que viaja por los vasos no es capaz de llegar hasta el tejido de la zona afectada.

 

Es un tema de especial interés debido al elevado número de incidencias que se dan en España. En Canarias, desgraciadamente, tenemos un porcentaje alto, siendo la prevención un factor de vital importancia.

 

Muchas personas que lo sufren sobreviven y se recuperan, pero pueden llegar a padecer de manera permanente secuelas físicas que afectan al movimiento, al habla, la visón y la sensibilidad. También está el deterioro cognitivo e incluso los problemas psicológicos como la aparición de la depresión a consecuencia de la rabia y frustración que produce la enfermedad.

 

Como en todas las afecciones existen diversos factores de riesgo. Los no modificables son, entre otros, el incremento de la edad, el sexo masculino, la raza negra, la diabetes mellitus y la genética. Afortunadamente también existen otros que sí podemos modificar y, por tanto, contribuir a prevenir el peligro. Tales son la hipertensión, la obesidad, el colesterol, el tabaquismo, la falta de ejercicio…

Lo recomendable es tener un estilo de vida saludable que corrija estos desajustes que favorecen el riesgo de sufrir un ictus, sobre todo la hipertensión arterial por ser el factor más influyente en el accidente cerebrovascular.

 

Como apunte positivo, diré que se suelen dar unos síntomas específicos que pueden ayudarnos a identificar la enfermedad, aunque hay que tener presente que los avisos suelen aparecer bruscamente y durante poco tiempo. Si somos capaces de reconocer los síntomas estaríamos en disposición de ganarle un tiempo importantísimo a este mal.

 

Se debiera sospechar de un ACV cuando, además de ser una persona con factores de riesgo, aparecen algunas de estas señales:

  • Un brusco e intenso dolor de cabeza.
  • Falta de sensibilidad y parálisis de medio lado facial o del cuerpo.
  • Alteraciones visuales como la pérdida inesperada de la visión.
  • Alteraciones en el habla; impedimento para vocalizar correctamente o entender a alguien.
  • Problemas en el equilibrio con descoordinación a la hora de caminar o moverse.

 

El método de actuación más eficaz es conservar la calma, llamar a emergencias (112) y seguir las instrucciones que nos dé el profesional hasta que llegue el equipo sanitario. También podríamos acudir cuanto antes al hospital realizando el mínimo esfuerzo posible, en compañía de alguien que nos pueda ayudar y esté al tanto de la situación.

 

El cuerpo humano es sabio y nos da pistas de lo que le pasa. Cuídalo, préstale atención y podrás oír sus protestas, protestas que podrían salvarte la vida algún día.

 

 

Andrea Martín Martín, enfermera colaboradora.